Embarazo activo para una mejor calidad de vida

La gestación es una de las etapas más hermosas en la vida de la mujer, aunque puede traer consecuencias físicas si no se aplican los cuidados necesarios.

La kinesióloga de Clínica Chillán, Loreto López Vergara, explica la importancia de la actividad física durante el embarazo y los cuidados que se deben tener para evitar complicaciones.                                       

¿Por qué es recomendable que las mujeres embarazadas realicen actividad física?

La actividad física en todas las etapas de la vida mantiene y mejora el sistema cardiovascular, reduce el riesgo de obesidad y de todas las comorbilidades asociadas, y promueve bienestar general, lo que resulta en mayor longevidad. Como la práctica de actividad física segura no tiene riesgos asociados durante la gravidez, todas las mujeres en etapa de gestación deben ser alentadas a mantener un embarazo activo.

¿Qué beneficios tiene para la mujer durante su embarazo?

En ausencia de contraindicaciones asociadas al embarazo, la actividad física presenta grandes beneficios para la salud materna. De acuerdo a la evidencia existente se encuentran los siguientes:

  • Menor riesgo de preeclamsia, hipertensión arterial y diabetes gestacional
  • Mejora de los niveles de glucosa en sangre
  • Controla el aumento de peso durante la gestación
  • Disminución de la severidad de los síntomas depresivos, fatiga e insomnio.
  • Reduce y previene el dolor lumbopélvico
  • Fomenta un trabajo de parto más fácil y hay un menor riesgo de cesárea o parto instrumental
  • Facilita la recuperación post parto.
  • Mejores índices fetales, como  aumento de la oxigenación fetal  y menor riesgo de macrosomía.

¿Qué contraindicaciones podría tener una embarazada para realizar ejercicio?

Loreto López Vergara es kinesióloga diplomada en Kinesioterapia en Embarazo y Post Parto y diplomada en Kinesiología Pélvica y Uroginecología Funcional.

Se puede realizar actividad física en presencia de un embarazo sano y sin complicaciones. Existen diversas enfermedades o condiciones del embarazo que podrían resultar en  contraindicaciones relativas o absolutas para realizar ejercicio. Es por esto que es importante el consentimiento médico para su realización.

¿Cuál es la actividad física recomendada?

Las pautas recomiendan al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad moderada (es decir, equivalente a caminar enérgicamente por ejemplo). Esta actividad debe extenderse a lo largo de la semana y ajustarse según lo indicado por un especialista, con una frecuencia esperada de 5 veces a la semana.

Las guías recomiendan que las mujeres embarazadas que habitualmente realizan actividad aeróbica de intensidad vigorosa o que son altamente activas pueden continuar la actividad física durante el embarazo, siempre que se mantengan sanas y discutan con su médico cómo y cuándo debe ajustarse la actividad a lo largo del tiempo. 

También se recomienda realizar ejercicios de resistencia muscular con baja carga de peso. Existen diferentes objetivos y consideraciones de la actividad física dependiendo del trimestre del embarazo, por lo cual la actividad física se debe ir adaptando.

¿Qué actividades debería evitar la mujer en etapa de gestación?

Se deben evitar las actividades que impliquen riesgo de caídas, deportes de contacto, esfuerzos físicos importantes a los que no se está acostumbrada y actividades como el buceo o en lugares con calor excesivo, especialmente con humedad alta.

¿Cómo medir la intensidad adecuada de la actividad física?

 Existen métodos simples como la «prueba del habla», que consiste en que una mujer pueda mantener una conversación mientras hace ejercicio. Así es probable que no se esté exigiendo demasiado. También se puede monitorear la frecuencia cardiaca, donde se espera que no pase los 140 latidos por minuto.

¿Cuáles serían las recomendaciones generales durante el ejercicio?

 Es recomendable que los ejercicios se realicen de manera progresiva, sin molestias y manteniendo una hidratación adecuada.

Para evitar lesiones es necesario introducir ejercicios de calentamiento, elongación y relajación final.

Por último se debe detener el ejercicio si se experimenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Dificultad respiratoria excesiva y persistente que no se resuelve con el reposo.
  • Dolor severo en el pecho.
  • Contracciones uterinas regulares y dolorosas.
  • Hemorragia vaginal.
  • Pérdida persistente de líquido que indica rotura de membranas.
  • Mareos o desmayos persistentes que no se resuelven con el reposo.