¿Sabes por qué hay que cuidarse del sol?

La luz solar incluye rayos ultravioleta (UV) que no son visibles al ojo humano pero son muy dañinos para la piel y los ojos. Por ello al exponernos al sol en demasía se activa nuestra protección natural y generamos melanina, el pigmento que oscurece la piel y es responsable del apreciado color “tostado”.

Sin embargo esa protección tiene un límite y cuando nuestra exposición al sol es excesiva se producen las quemaduras solares que pueden ir desde el enrojecimiento hasta la producción de ampollas y, en los casos más graves, causan dolor de cabeza, fiebre, náuseas y fatiga.

A largo plazo el exceso de sol puede causar envejecimiento de la piel y el temido cáncer de piel, por ejemplo, melanoma.

 

Cómo cuidarse

Hay que tener claro que los rayos UV no sólo nos afectan en días de sol y calor. Un 80% de la radiación UV atraviesa las nubes por lo que en días frescos, nublados y con neblina también hay que protegerse.

Asimismo se debe tener en cuenta que las lámparas y las camas de bronceado generan radiación ultravioleta y pueden provocar quemaduras y los demás efectos negativos que hemos comentado.

Para prevenir las consecuencias de la exposición excesiva al sol las pautas son:

1.- Evitar el sol en las horas de más alta radiación, aproximadamente entre las 11 y las 15 horas.

2.- No tomar el sol ni usar camas de bronceado.

3.- Cubrirse al estar al aire libre. Se recomienda usar ropa de manga larga, sombrero, y gafas.

4.- Aplicarse una buena cantidad de protector solar y repetir la aplicación varias veces durante el día, especialmente después de bañarse.

Para el caso de los niños hay que extremar las precauciones ya que el daño que generan los rayos UV se acumula y puede generarles graves problemas en su adultez. Deberían acostumbrarse a usar gorro y bloqueador solar todos los días, incluso en el colegio al salir a recreo o a clases de educación física al aire libre.

Cómo tratar las quemaduras

Si no has podido evitarlo y después de estar al sol sientes algún área de tu piel caliente, enrojecida y muy sensible o con dolor es que tienes una quemadura solar. Estas pueden comenzar a molestar hasta horas después de haberte expuesto al sol.

La quemadura ya se produjo y la piel va a seguir su proceso para regenerarse sin que se pueda hacer nada al respecto. Pero se puede reducir las molestias con estos consejos:

  • Tomar algún antiinflamatorio
  • Refrescar la piel con paños humedecidos en agua o tomando un baño sin jabón.
  • Aplicar una loción o un gel -de aloe vera, por ejemplo- ayuda mucho a mitigar las molestias.
  • Si aparecen ampollas no romperlas, porque se puede generar una infección
  • Mantener la hidratación cuando la piel comience a descamarse (pelarse)
  • No volver a exponer al sol la zona quemada. Ni siquiera con bloqueador solar.